Chimbas: Quiso engañar a la Policía, se tragó varios gramos de cocaína y casi se muere
Lo apodan "el Flaco Maní" y en 2019 lo apresaron por su vinculación a un robo y además, por quebrantar sus salidas transitorias. Este martes cayó tras una persecución y en el calabozo vomitó sangre y unos envoltorios con esa droga. Acabó hospitalizado y con una causa Federal.
Su nombre es por demás conocido en el ámbito policial. Se llama Julio Gustavo Arredondo Espejo, tiene 30 años y lo apodan “el Flaco Maní”.
Sus antecedentes y las distintas crónicas policiales lo sitúan en la provincia como un sujeto “especializado” en asaltos a mano armada y otros delitos contra la propiedad.
Es más, a fines de agosto de 2019 cayó vinculado a un robo en un consorcio situado en el barrio 23 de Octubre, en Rivadavia, y allí también se supo que estaba prófugo del Penal de Chimbas, sitio donde cumplía una pena impuesta por Flagrancia por un asalto y al que no regresaba desde el 12 de agosto de ese año, precisaron fuentes policiales.
Este martes por la madrugada, “el Flaco Maní” Arredondo Espejo volvió a tener un cruce con la Policía. Cruce que en un principio tuvo sus réditos, aunque por poco la decisión que tomó casi le cuesta la vida.
Según la Policía, el sospechoso caminaba por un barrio de Chimbas y al ver a unos uniformados, se tragó unas bolsitas con cocaína.
Eran varias y los policías no se dieron cuenta hasta un rato después: Arredondo Espejo se descompuso en el calabozo y comenzó a vomitar sangre, informaron fuentes policiales.
Es por ello que la guardia policial debió pedir la asistencia médica en el lugar, pero al ver la gravedad de la situación el profesional de la ambulancia decidió trasladarlo al Hospital Rawson para una mejor asistencia.

La captura del “Flaco Maní” se dio a las 2.07 en el barrio Pedregal, exactamente, sobre la calle 2 de Septiembre. En la fuerza dijeron que los efectivos patrullaban ese barrio cuando se cruzaron con el sujeto.
En ese momento, Arredondo Espejo ingirió las bolsitas con cocaína y se echó a correr. La persecución no duró mucho y lo llevaron a los calabozos de la Subcomisaría Cipolletti.
Hasta allí, un sujeto detenido y con un acta contravencional para engrosar su planilla prontuarial historial. Sin embargo, cuando estaba en la celda vomitó, y con restos de sangre.
Los policías tuvieron que llamar a una ambulancia y al ver los restos que regurgitó el sospechoso comprendieron la gravedad del asunto.
Un jefe policial reveló a este diario que entre la sangre en el piso había “una bolsita con cocaína que estaba rota“.
Al parecer, eran varias las bolsitas y por eso tuvieron que pedir la rápida asistencia médica, y también, darle intervención a la Secretaría Penal Nº5 del Juzgado Federal Nº2 por el hallazgo de la droga, explicaron fuentes policiales.
Una vez ingresado al hospital, el sospechoso reconoció que se había tragado la droga para no ser descubierto. Pero eso casi le cuesta la vida y debieron realizarle un lavaje de estómago.
La pericia de campo realizada por efectivos del Departamento de Drogas Ilegales confirmó que la sustancia blanca regurgitada por el sujeto era cocaína, indicaron en la Policía.
Una vez que Arredondo Espejo se recupere deberá rendir cuentas en la Justicia Federal por infringir la Ley 23.737.