En San Juan confirmaron que hace 4 años la Iglesia Católica no recibe subsidio el Estado
El Arzobispado de San Juan renunció al aporte estatal hace cuatro años, tras la invitación que hizo el gobierno de Mauricio Macri a toda la iglesia católica del país para no seguir recibiendo el aporte económico.
La iglesia católica de San Juan no recibe subsidio del Estado desde 2019, cuando el Arzobispado de San Juan de Cuyo, encabezado por monseñor Jorge Lozano, renunció al aporte estatal.
La noticia de la suspensión del subsidio del Estado a la iglesia católica a nivel nacional generó revuelo en todo el país. Sin embargo, en San Juan, la situación es diferente, ya que el arzobispo Lozano renunció al aporte estatal hace cuatro años, tras la invitación del gobierno de Mauricio Macri.
En diálogo con Diario La Provincia SJ, el sacerdote de la catedral, Andrés Riveros, explicó que el subsidio estatal a la iglesia católica se destinaba principalmente a pagar las asignaciones mensuales a obispos, párrocos de frontera y seminaristas diocesanos.
«El monto era diferente para cada uno de los arzobispos de Argentina, por las zonas. Algunos no recibían más de $5.000 así que en algún momento varios renunciaron«, dijo Riveros.
El sacerdote aclaró que el subsidio estatal cubría solamente el diez por ciento del presupuesto total de la iglesia. «La iglesia católica se mantiene en pie gracias a los fieles, a quienes creen y quienes deciden compartir un poco con la casa, nada más y nada menos. Es cierto que el tema plata es un tema que no se toca mucho y esta bien esclarecer«, dijo.
A raíz de la suspensión del subsidio estatal, el arzobispado de San Juan lanzó el Programa de Financiamiento Eclesial (FE), destinado al desarrollo de la consecución de donantes y fondos para solventar las tareas pastorales en el país.
«Llamamos a quienes quieran participar de diferentes actividades para la contribución de la iglesia a que se acerquen, siempre son bienvenidos. Es válido recordar como a nivel provincial muchas capillas, iglesias realizan diferentes actividades para solventar los gastos, como en cualquier lado acá llega la boleta de la luz y de todos los servicios y hay que pagarlos», dijo Riveros.
El sacerdote también explicó que los sacerdotes no tienen un recibo de sueldo en sí. «Nosotros dividimos los gastos según las limosnas, entre los arreglos de la iglesia, el mantenimiento, quienes trabajan acá y ahí vemos que queda», dijo.