Un violador sanjuanino amenazó a su victima: “No quiero que me digan abusador o cochino”

No digás nada. No quiero que la gente me diga abusador o cochino“. Con esa hipócrita frase, un sanjuanino amenazó a su hijastra, de 15 años, para evitar que se enteraran de los ultrajes a los cuales la sometía.

Todo esto aprovechando la situación de convivencia que tenía el abusador con su víctima en una vivienda ubicada en Capital.

Finalmente, la chica no soportó más los abusos sexuales y las amenazas a las que era sometida y su calvario llegó a oídos de una amiga de su madre.

Y fue esa mujer quien se acercó hasta la UFI ANIVI, el organismo especializado en abusos contra menores, para denunciar la dramática situación.

La investigación posterior permitió que en las últimas horas ese violador, D.V.L.A. (identificado solamente por sus siglas para proteger a la víctima), recibiera una dura condena a través del Sistema Acusatorio: 13 años de cárcel que deberá cumplir en el Penal de Chimbas, precisaron fuentes judiciales.

La denuncia fue radicada el pasado 5 de agosto por una amiga de la madre de la víctima. Al día siguiente ordenaron detener al abusador y el 9 de agosto se realizó la audiencia de formalización.

Allí quedó asentado que el detenido debería pasar un mes encerrado con prisión preventiva y que los fiscales tenían un año para investigar el hecho.

Sin embargo, el último jueves el violador charló con su defensor y llegaron a la conclusión que lo mejor para acortar los tiempos judiciales era aceptar la culpabilidad del delito que le imputaban: abuso sexual carnal continuado agravado por la situación de convivencia existente y promover la corrupción de menores, señalaron fuentes del caso.

Hubo acuerdo con Fiscalía y un juez resolvió aplicarle una condena de 13 años de prisión.

El calvario de la víctima

Durante el juicio quedó detallado el aberrante modus operandi del abusador. Hace dos años, la víctima se mudó con su madre, quien ya convivía con D.V.L.A. en una casa ubicada en calle Comandante Cabot. Esa propiedad pertenece al padre del abusador.

Allí empezó la pesadilla para esa adolescente. Según quedó acreditado en el juicio, el agresor sexual atacaba a la víctima en una precaria pieza, sitio donde convivía con su pareja y un hermano de la menor, que tiene 6 años.

También, un baño en pésimas condiciones, ubicado en el fondo de la propiedad, era usado por el abusador para someterla.

Y esas violaciones no fueron pocas, sino “numerosas“, tanto vía vaginal como por detrás, aseguraron fuentes del caso.

Incluso, cuando el condenado terminaba de concretar los abusos le decía obscenidades a la chica, de por entonces 13 años.

Y no solamente eso, además le aseguraba que cuando cumpliera 21 años la iba a dejar embarazada y hasta la trataba de “puta“.

Otras frases que lanzaba durante los ultrajes el ahora condenado evidenciaban el grado de perversión que engendraba en su psiquis: le aseguró que estaba enamorado de ella y que le “tenía que dar un hijo. Vos no vas a ser de nadie, vas a ser mía nada más“, precisaron fuentes judiciales.

Al mismo tiempo, amenazaba a la adolescente: le pedía que no diga nada porque sino “lo iba a cagar” y “tampoco quería que la gente le diga abusador o cochino“.

Menos, que llegara a oídos de su pareja para que “no lo corriera” de la casa.

Incluso, el violador llegó a incurrir en otras parafilias, como obligar a la víctima a usar ropa interior diminuta y a tener relaciones sexuales con su pareja frente a la menor, y en la misma habitación donde todos dormían.

El accionar del degenerado terminó cuando la amiga de la madre la víctima se enteró y decidió ponerle fin a la pesadilla a través de la Justicia.